Por: Lilian Quezada

Desde hace mucho tiempo, el ser humano ha estado fincando un camino que lo lleva a su propio exterminio, llegó un momento en el que incluso prescindió de la naturaleza en las ciudades más pobladas, poco a poco fue creando máquinas para alcanzar el futuro tal y como lo había imaginado el abominable consumismo, sin darse cuenta de que la especie era quien se consumía a sí misma. Cuando menos lo esperaron las grandes potencias, los sistemas que habían creado para su ayuda eran quienes ya habían tomado el control de las nuevas generaciones, provocando de esta manera la comunicación nula entre seres humanos y, más aún, entre seres vivos.