La singularidad del Grupo

 En masa y otros antojitos psicoanalíticos

Cuántos no han soñado con el reconocimiento del padre, que padre que el padre te apadrinara en tu hacer… ¿no es acaso lo que el círculo de los miércoles que fundó Freud tenía como encargo personal de cada uno de sus integrantes?, la aceptación Freudiana de su ¿hacer?

Pues bien, como des/hacer al padre sin tener que devorarlo como la horda de Freud, acaso la única manera es devorar como quien hace en su enseñanza impidiendo que sea devorado por las dudas de sus alumnos, pues sabe que si es devorado, dejará el lugar de padre convirtiéndose en uno, en el otro que tiene falta.

Pues bien, para sostenerse habría que pensar en que el deseo del analista no está dispuesto en lo singular del analista, si no en la relación y ese vínculo que denominan transferencia pues no puede haber uno sin otro, con lo que se apropia de la responsabilidad de ese puente pues si falla no solo no se logra el análisis, sino que además pierde el lugar del analista convirtiéndose en una simulación como consecuencia  de lo que su práctica desde su lógica le ha hecho fantasear ante tal realidad simulada

Entonces, por qué es tan complicado generar un grupo de analistas donde cada quien converja desde su deseo sin que se pierdan en su mismidad y dejen un vacío que solo aleje más la convivencia entre el que hacer y el trabajo analítico, ser analista en conjunto con el otro que se sabe castrado, se sabe que su falta estará allí para poder hacerle aprender, pero si no es así, cómo ser en un grupo, con características individuales que no pueden crear las condiciones del trabajo personal como el grupal.

Pues bien, cuál es el antojo en el saber, el poder sentirse parte de algo, aunque no se comulgue con el acto de la aportación, el trabajo en conjunto, el estudio, análisis de caso, no solo compartiendo espacios que nos den la satisfacción de un yo fragmentado pegado con el reconocimiento de los demás, pero no el colaborar para crear un espacio de trabajo en conjunto tal como los grupos de estudio que llaman Carteles.

La dificultad es crear un grupo con base en los antojitos psicoanalíticos de cada quien, puesto que si no planteamos una posición donde el saber permita a cada uno permearse en una transformación y ocurra el acontecimiento de la constitución del otro en el saber de un grupo podrá ayudar a aportar y hacer que el psicoanálisis no termine siendo una paradoja más del síntoma de la sociedad en turno con su cultura y paradigma.

La propuesta es poner a disposición del grupo las dudas, los espacios, la lógica y con ello el inconsciente para que surja el sujeto hacia un deseo que atraviese las aristas y los impedimentos, y se hagan conscientes las dificultades y los roces de quienes no pueden apuntalar su deseo a la convergencia común del quehacer psicoanalítico.

Un Villarreal.

Publicado por victorvillarreal85

Tuya es Tiro... SATIRO.

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