Mari(A)ntonieta ONLY tiene tiktok para sus FANSPor: Víctor Villarreal

La hipercomunicación consecuencia de la digitalización, nos permite estar cada vez más interconectados, pero la interconexión no trae consigo más vincu­lación ni más cercanía. Las redes sociales también acaban con la dimensión social al poner el ego en el centro. Byung Chul Han

Ya bien lo mencionó Freud: «psique es extensa» el cuerpo era sede de cada relación interior y exterior por medio de la piel, sin embargo, hoy esa piel deja de tener barreras para cobijarse con la virtualidad, pareciera que cada quien es dueño de construir una realidad que le permita gozar lo más ampliamente posible sin un límite que le dé forma a aquello que le convoca en su vida, depende de un Amo imaginario que se ha colado en las exigencias propias de la vida real y la virtual, como una demanda a la cual es imposible no ceder, dicha situación a puesto a la representación de la piel a viajar por el ciberespacio de una manera de satisfacción inmediata.


La representación de la pulsión que en este caso elegí como la piel, donde en las diversas plataformas se usa para generar dinero y que tiene que ver con la sexualidad, hace que nos cuestionemos cada vez más el trabajo como concepto y el ocio dentro del trabajo, la frase «trabaja de lo que más te guste», ha hecho que el goce sea una opción laboral, pues quién lo impide, quién lo regula, quién es el padre y la ley, si al gran Otro le interesa la producción y la pornografía de lo íntimo, no solo referido como el cuerpo, sino como todo lo que tiene que ver con la historia de la persona, de exhibir y vulgarizar las historias singulares de cada quien, es un acto donde todos saben quién era o quién es ya sea que se invente o se actué, la verdad ha caído en una posición de demanda oferta.


En un inicio la representación de la piel atravesó el sentido al poder convivir e interactuar de manera virtual con quien se nombraba desde la propiedad de ese cuerpo y ese atravesamiento es la cuarta pared, donde los actores abandonan su papel y dejan de interactuar con el público, pues se supone no existe para ellos, ese atravesamiento constituyó el cuerpo porque no solo es ver, sino ahora interactuar desde el imaginario sin un cuerpo presente, con ello se abre una grieta donde consumidores y consumidos entran a la dialéctica del amo y del esclavo de Hegel, nadie está satisfecho, alguien se suscribe una y otra vez, paga la mensualidad o el paquete, y el consumido no tiene una sola cuenta de consumo, muchas veces abre diferentes cuentas con diferentes filtros que le hace atraer un campo más y más amplio de consumidores que tienen gustos diferentes. Pareciera la crítica a la venta y consumo que en una sociedad moderna es lo más normal…. Pero mi señalamiento es dar a la luz de cómo se consume, y que ese consumir nos genera síntomas y malestar no solo psíquico sino además abre un espacio económico de desigualdad… pero ¿puede el psicoanálisis hablar de desigualdad económica?
Cómo hablar de desigualdad en un psicoanálisis del privilegio, de posturas eruditas que impulsan a la incomprensión y a la lucha de falos imaginarios, un psicoanálisis que se resiste a transformarse en la demanda que no conoce, la transmodernidad también tomó al psicoanálisis, todo mundo sabe cómo ser en sí mismo un analista, y en el peor caso se aísla para vivir su iluminación, en el peor de los peores casos hacemos grupos para reconocernos como analistas, pero se sabe que dichos analistas tienen analizados, discuten textos y eso es suficiente para ser psicoanalista, cabría la posibilidad de dejar el juego de la avestruz y hacer psicoanálisis como Freud, de la problemática actual, de considerar la teoría desde lo que día con día se vive, o el psicoanalista también se vende a la mejor compra de su práctica, ¿qué es lo que un analista hace desde el actuar de la transmodernidad? Reafirmando que lo transmoderno es un desprendimiento de los lazos que vinculan y se posiciona como la única y real verdad del sujeto que le hace inmune a la castración al grado de que si no puede escapar, renuncia a la vida en lo real.


ANUDANDO…
Hablar de cómo la sexualidad ha dado un salto cuántico en las redes sociales y ha derrocado y puesto un nuevo orden, un tótem virtual que te sigue desde tu dispositivo a la psique es algo que no se debe dejar de plantear y analizar en los síntomas y malestares de la vida cotidiana transmoderna, es revivir el acto analítico de señalar que algo ocurre y que la falta aparece con más fuerza pero no para contornearla o bordearla como era la posibilidad, sino para desgarrar la realidad cuando no se acepta y no se plantea otra posibilidad que sea en relación con el otro.

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