Desde una Defensa de la paranoia

Por: Víctor Villarreal

Las mentes creativas son conocidas por ser capaces de sobrevivir a cualquier

clase de mal entrenamiento

Anna Freud

Actualmente estamos en una época donde debemos defendernos desde antes de padecer lo que se avecine, sea real o no, hay un vicio constante por protegerse de algo que no existe pero que insiste por existir hasta tomar presencia en lo real y por ende imposible de no mirar. Tal es el caso donde el Yo tiene un mecanismo para reaccionar frente a lo que se le avecine y dependiendo de cómo este constituido y estructurado será lo que podrá usar de defensa, sin embargo si se entrenara al yo para afrontar de determinada manera perdería su capacidad de adaptarse y solo si la situación lo amerita exactamente podrá tener éxito en su empresa, pero si por el contrario no puede pero desea poder tendrá que encontrar un yo auxiliar, o sea que  el otro le diga que es lo qué debe hacer.

Tal cual es el ejemplo de la experiencia en la guerra viral y capitalista, todas las naciones veían una situación que se comenzaba a propagar y hacían sus defensas contra ello según sus estructuras; los asiáticos con un impecable don de la disciplina (no sé si al extremo de los panópticos de Foucault), los norteamericanos como bien lo saben hacer separarse del mundo para por medio del aislamiento evitar el contagio, y así algunos tantos más países de Europa, sin embargo los latinos y sobre todo México con sus defensas psicóticas: «eso no existe, nos quitarán el líquido de las rodillas, están matando gente en los hospitales» pero, cómo es que hemos llegado a que México use estos mecanismos como algo tan coloquial y de orden de usos y costumbres…

Pues, México en la orfandad ha perdido a su imago del padre, no creen en el estado, no cree en la religión a la que ha mutado a su antojo energías y catolicismo, catolicismo y santa muerte, catolicismo y conservadurismo de derecha política (Benito Juárez torciéndose en su lecho del más allá) en qué confía entonces, pues en su creencia, en lo que le da la fe para sostenerse frente aquello que el principio de realidad le quiere hacer ver, por ello sus mecanismos son diferentes, menos adaptados al mundo y su reacción es violenta si alguien se los quiere confrontar.

Pero sigamos con las defensas, se quiere que el otro me de las defensas que durante tanto tiempo he necesitado sin saberlo, piensen en la guerra actual, no se están pidiendo armas «para defenderse» de qué, bueno acá si hay un tema muy real que necesitan independiente de quien causo qué, pero el punto es que otros países cercanos ya piden entrar al club de -los como decía el escritorio de un profesor de neurología en su oficina- «el mero, mero» no hay otros solo son ellos, otros piden armas, otros condiciones para defenderse de la precariedad frente a la ola de problemas económicos, todos se quieren defender, cualquier es un potencial enemigo o un no aliado, entonces cuando hablo del yo, un término de la tópica freudiana en realidad hablo de una mutación de mi lectura hacia el malestar en la cultura y el yo, pues en este escrito, Freud nos habla de cómo se concibe un pueblo y su transmisión a la ciudadanía.

Repensar esto nos hace preguntarnos el cómo entonces de manera individual nos estamos llenando de mecanismos para defendernos desde antes de que ocurra, un antivirus, una vacuna, un golpe a la economía por algún accidente, o bien contratando un seguro de vida, si bien, sé que estos no son mecanismos de defensa del yo, sí hacen una relación con el yo por la seguridad que otorgan tenerlos o no tenerlo como el caso de los anti vacunas, la cosa es que es el otro quien nos dice cómo debemos defendernos a ciegas de algo que muchas veces no comprendemos, pero entonces bajándome de la luna hacia el infinito, que sería lo que tendría que hacer frente a un Yo que depende de lo que le ocurre en el exterior, por mencionar so curiosidad de Freud «Psique es extensa» o el yo piel de Anzieu, por ello todo eso que se nos ofrece como defensas es imposible no tomar en alguna parte de nuestra historia cederemos, la pregunta es para mejorar nuestras defensas o para depositarlas en algo externo, lo que nos tendría que salvar seria el principio de realidad para dejar de gozar y comprender aquello que de lo reprimido retorne consciente, en ello tendría que estar la esperanza, pero oh sorpresa, tenemos un estado que no le gusta la información que cuestiona, sino la que como el principio de placer solo diga lo que está bien y que disfrutamos, muestra de ello se da al prender el televisor en la mañana y observar algún momento en donde se haga una pregunta incomoda, se darán cuenta que no existe mecanismo de defensa funcional, o sea que parece que el discurso está en la paranoia rozando el delirio, entonces, sino pasa nada de cualquier cosa que diga o actué para que reprimir, para qué hacer diplomacia, los mecanismos de defensa no son necesario, no es que no funcionen bien, porque para ello se tiene que estar castrado, pero vemos en el estado el retorno del padre y la caída del tótem, con todo lo que este último implicaba como un recuerdo a la ley.

Un mecanismo de defensa, nos dirá a final de cuenta cómo es que logramos sobrevivir en este delirio donde tal vez ser menos funcional es lo mejor y ser funcional sería una cosa ética que pone tu vida en peligro, no lo sé, tendríamos que hablar de las experiencias en diferentes ámbitos, pero eso, haría notar nuestras defensas, nuestro yo al vivo y pues todos quieren ser Happylandeverandever.

Víctor, Un Villarreal.

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