El muñeco de nieve

Imagen de: Republica.

Sobre El muñeco de nieve, de Jo Nesbø y la necesaria degradación de la vida amorosa masculina, desde Freud (Parte I)

Por: Eunice Michel

Este escrito fue publicado en Cuerdas Ígneas el 24-03-22: https://cuerdasigneas.com/2022/03/24/el-muneco-de-nieve/

1. En los años de 1910 a 1918, Freud publicó, con diversos intervalos de tiempo, tres artículos que fueron agrupados, por el fundador del psicoanálisis mismo, bajo un título común: Contribuciones a la psicología del amor, y numerados con caracteres romanos: I. Sobre un tipo particular de elección de objeto en el hombre; II. Sobre la más generalizada degradación de la vida amorosa; y, III. El tabú de la virginidad.

James Strachey menciona que entre el primero y el tercero había aparecido Tótem y tabú y que este último artículo, en el que Freud aborda la cuestión de la frigidez femenina, por una parte es como el correlativo del segundo, en el que aborda la impotencia psíquica masculina; pero que también puede considerarse como un agregado al segundo apartado de Tótem y tabú, obra en la que asimismo trató este tema.

Portada de ‘El muñeco de nieve’ / Debolsillo.

En este artículo, realizaré mediaciones entre los planteamientos freudianos y las preguntas que pueden hacerse a una obra literaria de la llamada novela negra, El muñeco de nieve, de Jo Nesbø, novelista noruego a quien se considera el rey de la novela negra noruega y quien en esta obra aborda desde la ficción la historia de un asesino serial de mujeres en su país.

Pienso que la novela da para interrogarnos sobre el fantasma de El muñeco de nieve que hay detrás de los asesinatos y cuáles son los significantes privilegiados que en su historia se juegan.

Obviamente, estamos ante un personaje de ficción; pero la literatura puede llevarnos, por otros caminos que el psicoanálisis, a interrogaciones sobre el alma humana y sus complejidades.

En la primera parte, retomaré los planteamientos de Freud. Después, las interrogaciones que desde el psicoanálisis pueden hacerse a un texto como El muñeco de nieve.

2. De los escritos sobre la psicología del amor voy a retomar los que se refieren a la vida amorosa masculina.

En el primero de éstos, llamado Sobre un tipo particular de elección de objeto en el hombre, Freud plantea cuestiones a primera vista enigmáticas, pero que, desde el psicoanálisis y, como él mismo lo dice, encuentran una explicación relativamente sencilla.

Una de éstas es la que Freud llama el tercero perjudicado. Una mujer es más deseable para el varón si ésta se encuentra comprometida o incluso casada con otro hombre. Llama entonces la atención que, en vez de elegir a una mujer libre, el sujeto prefiera a una sobre la que otro reclama derechos de propiedad, como dice Freud. Y esto es incluso a veces tan indispensable que si una mujer está sola y no le interesa a un hombre, tan pronto ésta adquiere un compromiso con otro se vuelve alguien deseable para él.

(El deseo como deseo del Otro, en los dos sentidos; Otro, como el orden simbólico y otro, como el semejante, según Lacan).

3. La segunda condición es también muy significativa. Es algo así como «el amor por mujeres fáciles» (la expresión es de Freud). Una mujer casta, para los hombres, no ejerce el mismo atractivo que una fémina de mala fama y de cuya buena reputación se puede dudar.

En estos casos, es para el hombre algo relacionado con los celos lo que hace tan atractiva a la mujer e incluso en algunos casos, curiosamente, aunque pueda estar celoso, parecido como a la otra condición mencionada, prefiere mujeres por las cuales pueda competir con otro o incluso avenirse a un triángulo.

(Para Lacan esto también ocurriría con las histéricas, pero en éstas el motivo está relacionado con una pregunta por el falo, como en el famoso Caso Dora de Freud: ¿qué tiene ella que le atrae a él?)

En la vida amorosa normal (la expresión es de Freud) el valor de la mujer es regido por su integridad sexual, y el rasgo de la liviandad lo rebaja.

Estamos hablando de la época de Freud (principios del Siglo XX) pero, en países como el nuestro, y en otros también, llamaría la atención cuánto de esto es actualmente válido.

La fidelidad es, en ese sentido, una exigencia, aunque en la realidad ésta se infrinja, ya sea por hombres o por mujeres.

Portada de ‘Contribuciones a la psicología del amor’ / Amorrortu Editores.

4. Lo más asombroso, dice Freud, es que en estos casos, de lo que se trata, para el amante, es de rescatar a la amada. Es una especie de redención (como en el caso de la novela Santa, del mexicano Federico Gamboa, sobre la redención de una sexoservidora).

Si pensamos en todos estos rasgos, el que sea un objeto degradado, objeto de celos, que no sea libre e incluso ser como el relevo de una larga serie de amantes y el propósito de rescatarla, tiene, dice Freud, una sencilla explicación que también está en los casos amorosos normales: la fijación infantil de la ternura a la madre.

Pensemos en el niño ante el hecho de que la madre pertenezca al padre, pasa a ser una pieza inseparable del ser materno y cuando ya grande elegirá a una mujer que no es libre, el tercero perjudicado, en la fantasía que está en juego, no es otro que el padre.

Por otra parte, ante el pensar consciente del adulto, la madre es un objeto de una pureza intachable.

Para un hombre, y en esto hay una diferencia esencial con la sexualidad femenina, no hay sentimiento más penoso que el de dudar de la pureza de la madre.

Cuando un niño, y en ese sentido también una niña, tienen por primera vez conocimiento sobre las relaciones sexuales, pueden incluso pensar cosas como el que otras personas podrán hacer eso, pero no sus padres. (Recordemos que la época de Freud no es la actual, cuando las enseñanzas sobre la vida sexual se pueden encontrar no sólo en la escuela sino hasta en los libros del supermercado).

Cuando un adolescente toma noticia de que hay mujeres que hacen esto como un servicio por el que se les paga, no pueden menos que sentir menosprecio hacia éstas, pero también aparece otra fantasía: la madre no es tan diferente de la sexoservidora, puesto que hace lo mismo con el padre. Dicho de otra manera, la madre es, lo que se diría, en tanto tiene deseos sexuales, una puta.

Y aquí también hay que contextuar la época de Freud, cuando la iniciación sexual de los hombres corría generalmente a cargo de las sexoservidoras (que en la época actual es más común, tanto para muchachas como muchachos tener relaciones con un amigo o amiga).

Portada de ‘Santa’ / Editorial Porrúa.

5. De acuerdo con el complejo edípico, para el niño se generan dos sentimientos contradictorios con respecto a la madre: uno sería el anhelo de poseerla como el padre; pero el otro, y eso no es casual dentro de la ambivalencia amor-odio, es un deseo de venganza por no concederle a él lo que sí concede al padre.

 Y así se desarrollan también fantasías de infidelidad de la madre con un amante quien, curiosamente, los rasgos que tiene son los del yo propio.

Y quizá eso es lo insoportable de la fantasía de infidelidad de la madre pues implicaría una transgresión terrible.

En la fantasía de rescatar a una mujer de mala fama, hay en el inconsciente el significado de obsequiarle o hacerle un hijo, es decir, devolver el regalo de la vida que ella le ha dado, por una parte, y por otra, no deberle nada al padre. Con respecto a la madre, como vemos, hay más bien una intención tierna, mientras con respecto al padre se pone en el primer plano una intención desafiante.

Es como el deseo de ser su propio padre y que éste mismo resulte superfluo.

En este deseo de rescate puede jugarse también una fantasía del lado femenino, que sería algo así como tener por hijo al padre, tener un hijo que sea como el padre.

Y esta fantasía podemos verla en algunas mujeres que conociendo a un hombre con alguna adicción, o incluso un hombre violento, que las maltrata desde el noviazgo, surge en ellas la fantasía de redimirlo, hacerlo un buen hombre, como su padre.

Hasta aquí he seguido puntualmente los planteamientos de Freud.

En la segunda entrega plantearé las preguntas que pueden hacerse, desde el psicoanálisis y, desde luego, desde mi particular perspectiva, a la mencionada obra de Nesbo.

Eunice Michel.

Guadalajara, Jalisco, Colonia Morelos, 24 de marzo de 2022.

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