Sacarme la madre trabajando

Por: Isaac Grijalva

(…) El movimiento en el que es arrastrado el mundo en que vivimos al promover hasta sus últimas consecuencias el ordenamiento universal del servicio de los bienes, implica una amputación, sacrificios, a saber, ese estilo de puritanismo en la relación con el deseo que se instauró históricamente. El ordenamiento del servicio de los bienes en el plano universal no resuelve sin embargo el problema de la relación actual de cada hombre, en ese corto tiempo entre su nacimiento y su muerte, con su propio deseo -no se trata de la felicidad de las generaciones futuras. (Lacan, 1960, p.362)

Este no es un escrito sobre el trabajo, sino que son ideas que buscan relacionar el imperativo de la felicidad, la culpa, la deuda y la articulación con la función del deseo. Desde un inicio vale retomar una observación que realiza Lacan (1960) respecto a la felicidad y el valor de reflexión a tomar en cuenta en la praxis de la teoría, es decir la ética que propone.

«El asunto tampoco se ve facilitado debido al hecho de que la felicidad devino un factor de la política.» (Lacan, 1960, p.348).

En estas breves líneas, se suscribe a la idea de Tomšič (2019) al señalar que la clínica es política, o porque no, plantearlo como una apuesta a no despolitizar las implicaciones clínicas y cotidianas. Cuando se busca situar el valor del trabajo en la larga data de lo que se ha escrito sobre la humanidad, existen múltiples aristas por recorrer, pero la que interesa ahora, es la relación entre el sacrificio, la culpa, la deuda y el trabajo. Ante esto podría ser una de las fuentes más recurrentes y autorizadas para explicitar el tema Max Weber (1905), quién delinea cómo la modernidad exige un tipo de subjetividad capaz de adecuarse a las exigencias del mejor funcionamiento de la vida capitalista, respecto a la ascesis en el mundo, teniendo una conducta moderada y virtuosa que propenda a una racionalidad productiva, y promulgue una búsqueda de beneficio estable y continuo, para que se logre generar una entrega sacrificada al cuidado de la porción de riqueza que la vida le ha confiado.

Entonces una explicación que podría situar esta interrogación sería la del lugar del calvinismo y protestantismo sobre la ética que ha promulgado en relación con lo laboral, pero más que puntualizar específicamente en un momento histórico en el que se habría dado esto, interesa señalar que « (…) a partir de cierto día, el plus de goce se cuenta, se contabiliza, se totaliza. Aquí empieza lo que se llama acumulación de capital.» (Lacan, 1960, p.192)

El recorrido y construcción sobre este problema del bien, la felicidad y sus usos en la polis, Tomšič lo busca situar al tratamiento que realiza Marx y Freud como política de elaboración politics of working-through, mientras que contrasta con otros dos paradigmas de política libidinal, el paradigma de política de la felicidad perteneciente a Aristóteles y política del narcicismo perteneciente a Adam Smith, resaltando la construcción de una economía de las emociones y gestión de subjetividad a través de la teoría de laboriosidad que Smith construye.

En La fábrica del hombre endeudado, Lazzarato (2013) realizará un recorrido cauteloso para traer a Nietzsche, Marx, Deleuze y Guattari, quienes desde diferentes planteamientos resaltarán una perspectiva distinta a la de Levis Strauss, respecto a lo que humaniza y fundamenta la estructuración y organización social. Pues, plantearán que la deuda es el pilar que está afectado por un desequilibrio funcional. El entramado que Rizzolato teje entre moral, deuda y la promesa. Donde para él Marx (1867) permitirá situar el funcionamiento de las máquinas jurídicas y policiales, Nietzsche (1887) las máquinas mnemotécnicas que trabajan y fabrican al sujeto, Deleuze y Guattari la acción conjunta entre la moral y la política frente a lo maquínico, señalando la evaluación, como técnica de gobierno de las conductas. Lo que se ha expuesto hasta ahora es un intento por resaltar los debates de ideas y argumentos que existen en referencia al lugar de la deuda, la promesa de felicidad como medida de lo político y los posicionamientos distintos que se han dado sobre la ética.

Ahora interesa articular lo planteado con el título que se le ha dado a este escrito. En lo cotidiano se escuchan varias expresiones por parte de quienes quieren decir lo que implica un día o jornada laboral en la relación con el esfuerzo, cansancio, sensación de explotación o derroche de fuerza laborar que han tenido que realizar; frente a esto se suele escuchar que alguien ubica haberse: «Partido el lomo», «Sacarse el aire», «Me rompí el alma trabajando.»

En consonancia con estas frases, hubo una expresión que se escribió en una sesión específica, con alguien que se interrogó por primera vez «por qué trabajo de la forma en que trabajo», la expresión da apertura al título «Sacarme la madre trabajando», en este caso puntual dicha expresión permitió aperturar vías de significación que se relacionaban con la elección de la profesión que esta persona había tenido, con las razones por las que «estudié esa carrera para darles el cartón a mis padre y que no me molesten más». Así también con la culpa que a ella le aquejaba que una de sus empleadoras le diga «no te comprometes más con la empresa, ponte la camiseta, al menos tienes trabajo, deberías ser agradecida», frases que son parte de los recursos retóricos y que en este caso venían acompañados de casi dos años de trabajo en casa, por 15 horas, sin pago de horas extras. La persona fue construyendo múltiples hipótesis sobre el lugar de lo laboral en la historia de su familia, eso que ella planteaba como «mi familia, y sobre todo mi madre, siempre ha sido una trabajadora incansable», frente a esto ubicaba cómo posicionarse, que supuesto legado o herencia pretendía ella repetir para sentirse parte de la familia, aceptada y querida. Allí se armaba un entramado de relaciones y recorrido respecto el deseo del Otro, la demanda y las condiciones que se le jugaban, condiciones laborales, políticas, económicas (condiciones poco respetuosas de su salud física, condición salarial) que le hacían sufrir, se culpabilizaba por intentar ser esa trabajadora incansable, con una deuda infinita e imposible de pagar con el trabajo que día a día hacía, aun cuando se intentaba «sacar la madre» y no lo lograba.

Es decir, hay unas condiciones materiales que sin duda alguna está allí, importantes de ser tomadas en cuenta, y la importante forma en la que ante ello el hablante al que acompañamos las interpretar, vive y configura. No es posible individualizar este malestar sin percatarse que hay condiciones políticas jugándose, pero la particularidad con la que vive, produce y reproduce cada uno esas condiciones son también importantes de construirlas en eso que escribe en cada encuentro.

El trabajo no es una actividad natural, la búsqueda de la llamada felicidad tampoco lo es, frente a esto el debate que se gesta entre la búsqueda del bien en Aristóteles y las formas, usos y vías que Adam Smith propone en referencia a la felicidad y la labor se ven interrogadas por la elaboración de Freud respecto al deseo, pulsión y la relación con más allá del principio de placer, pero también, y de otra forma, la elaboración que Lacan situaría sobre las políticas de la felicidad, que desconocen y anulan el problema que se teje entre la demanda, la función del gozo, el deseo y la relación con el objeto a; intangible, inmaterial pero que se reproduce en semblantes variados, como el sacrificio por trabajar y ser exitoso, responsable, maduro, alguien digno de ser reconocido y del cual se tiene orgullo.

Bibliografía:

Lacan, Jacques. Seminario 7. La ética del Psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós. (1959-1960/2007).

Lazarrato, Mauro. La fabrica del hombre endeudado: Ensayo sobre la condición neoliberal. Buenos Aires: Amorrortu, 2013.

Tomisic, Samo. The labour of enjoyment: Towards a Critique od libidinal economy. England: August, (2019).

Weber, Max La ética del protestante y el espíritu del capitalismo. México: Fondo de cultura económica. (1905 (2012)).

Un comentario en “Sacarme la madre trabajando

  1. Me rompí el alma trabajando según mis experiencias fue posible y basada en mucho amor tuve desendencia y planificando en no tener muchos problemas para cuando mis fuerzas físicas de salud y deterioro normales no me permitan acumular riqueza o satisfacer lo básico de recursos para sobrevivir Si me endeude es el sistema que hay y en el que me desenvuelvo y lo prefiero a los otros Pagué cada una de mis deudas con sacrificio y cuide mucho no excederme a mis posibilidades. Lo que nadie dice es que parte
    De sacarse el lomo brota a flor de piel el amor y satisfacción personal de cumplir de cuidar de encaminar y dejar algo sólido y sostener la desendencia a futuro. El deseo básico humano que el hombre muera y continúen los hijos dejando algo de recursos para que sobrevivan cada vez les es más difícil. Todo esto independientemente de Fanatismos Religiosos, Solo pedía a Dios casos desagradables que limitan y arruinan a las personas. Di gracias que no ocurra y puse mi grano de arena para que no ocurran. Hoy la humanidad nos deja que un legado increíble de conocimiento y tecnología para seguir sobreviviendo. Eso nos dejan a base de miles de seres que se rompieron el lomo trabajando. No todo es por reconocimiento pero ayuda para sostenerse. Fuera de puritanismo.
    Creo me fue difícil entender lo que plantea el tema. no soy erudito del tema.

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