Historia del Consultorio (5 y último)

De consultorios y reminiscencias

[…] el histérico padece por la mayor parte de reminiscencias.

Sigmund Freud

Por: Eunice Michel

Para mi sobrino Orlando y su recuerdo de aquellos desayunos.

Foto del interior del Consultorio del CUCSH, proporcionada por Arelí Gutiérrez.

Quiero escribir sobre el consultorio que compartimos en el Centro de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara otros colegas y yo y del que ya hice varias entregas.

Tuve ganas de contarles una historia lineal, que dijera cómo empezó, quiénes fueron los primeros integrantes, cuáles fueron los logros y las peripecias; pero resulta que no puedo.

¿Por qué? Porque ni la vida ni nuestro campo, el psicoanálisis, son así. Sencillamente, son mucho más complejos.

¿Qué quieren ustedes? Uno comienza haciendo una narración lineal y entonces habría qué decir que Paola Mercado me dijo en 2016 si la invitaba a trabajar al consultorio. Y, por supuesto, dije que sí.

Pero entonces, haciendo el borrador del texto este 6 de enero de 2022, viene a mi mente, como en la asociación de ideas de nuestro método de trabajo, otro Día de Reyes, volviendo hacia atrás el tiempo, hasta el año de 2019. La imagen de mi hermano Javier (+), afuera de su depa de la Ciudad de México, alzando en su mano derecha, como un papalote, el globo azul, que va a tirar al cielo, para pedir un deseo a Melchor, Gaspar y Baltazar, antes de pasar al interior y comer la tradicional rosca, con espumoso chocolate preparado por Rosita, su compañera de los últimos 20 años, quien en la foto aparece a su espalda.

Javier Michel, archivo familiar

Y fíjense ustedes, en ese año, ¡parece hacer tan poco tiempo!, Javier vivía.

Ahora, ahí está, para siempre, con su traje café y una traviesa sonrisa, como el niñote que era, como dice mi sobrino Orly; lo que, como estamos de acuerdo ambos, fue una de sus mayores cualidades; y en el pensamiento mi pregunta más importante, que él ya no puede contestarme pero yo sí escribirle: ¿qué pedías hermano?  

Luego, solicito los textos que he hecho sobre la historia del consultorio a Mónica González, quien se integró al consultorio en el año 2020 y quien se hace cargo del rol de escritura; para concentrarme en la narración cronológica.

Y de lo que me doy cuenta es de dos cosas: que en la primera entrega no mencioné que el primer Jefe de Departamento que me dio una plaza de asignatura en la Carrera de Filosofía en la Universidad al regreso de mi estancia de 10 años en la Ciudad de México (entonces Distrito Federal) fue Enrique Uribe Avín (ya jubilado hoy) y me aparece como una ingratitud a quien consiguió mi primer salario de vuelta de la capital del país. Y entonces tengo que incluirlo en esta entrega, sin hacer caso de la cronología, sino del tiempo lógico de mis recuerdos.

Y en el año de 2020 se integraron también Samuel Mora y Lillian Quezada (quien meses después tuvo que dejar el consultorio por razones de trabajo).

Pero también en ese año murió mi hermano, mi entrañable hermano mayor.

Antígona sepultando a Polinices, Sébastien Norblin (1825)

 ¿Y qué si soy una Antígona en el tercer milenio? ¿Qué si tenía una ideología política distinta, qué si siguió en la vida otro camino que el mío; qué si tuvo otras apuestas que las mías? Era mi hermano, nacido, como dice la heroína de la tragedia griega, del mismo vientre que del que nací yo.

Además, y no lo menos importante, era hijo de mi padre y el rumbo que él decidió, así como el mío, fueron, en formas distintas, un fondo común: la herencia de ese hombre.

Y estoy revisando las anteriores entregas y me doy cuenta de que aún no menciono que invité a Alejandro León, que se fue a hacer una maestría y regresó después al consultorio. Que tampoco he mencionado a Armando Correa, quien nos ayuda tanto, junto con Mónica González, en la corrección de los textos que subimos a la página.

¡Ya tenemos nuestra propia página web!

Asimismo, entre los psicoanalistas de este espacio estuvo con nosotros y va a volver en algún momento Esteban Arellano, compañero de tantos proyectos; porque en la realidad, nunca se fue de nuestro consultorio.

Estuvo también Pepe Valencia, mi supervisante en la Carrera de Psicología del Centro Universitario de Ciencias de la Salud, quien se retiró por cuestiones personales.

Y me falta decir que estamos en la página oficial del CUCSH desde el año pasado, poco después de que inició la pandemia de Covid-19 y sus variantes.

Que no hemos dejado de atender ese consultorio por medios como el teléfono, en línea o incluso presencialmente, en sus consultorios privados, y en tiempos recientes, los jóvenes.

Que a invitación mía se integró el maestro J. Ignacio Mancilla, compañero no sólo de mi vida sino de tantas batallas.

Que está también desde hace tiempo Jürgen González, quien fue también mi supervisante y alumno en CUCS y que desde que fue necesario, por razones personales mías, me apoya en la Coordinación de la sede del CUCSH La Normal y Paola Mercado hace lo propio en la sede de los Belenes.

Que se integró también, en diferentes tiempos, Karina Olascuaga, alumna de la Especialidad en psicoanálisis que dirigimos por algunas generaciones Nacho y yo en el Museo de la Ciudad.

Que mi plaza de trabajo está en el Departamento de Filosofía, que dirige el maestro Alejandro Fuerte y que seguimos también en la División de Estudios históricos y humanos, con la Dra. Paty Córdova, como estuvimos antes con el Dr. David Carvajal, en el periodo anterior.

CUCSH La Normal, UdeG

Que vamos a estar en consultorios acondicionados para la nueva situación sanitaria a partir del Covid.

Que… que… Que tenemos consultorio para rato.

Ahora somos un grupo de 11 psicoanalistas que podemos cubrir, como me dijo aquel muchacho profeta del primer día de aquel septiembre que abrí el consultorio, los turnos de lunes a viernes a tiempo completo: 8 horas diarias.

Nuestra revista, como se sabe, se llama L-a causa del psicoanálisis.

Pero también no dejo de recordar, como dije al inicio de este escrito, siguiendo a Freud, que los neuróticos de lo que sufrimos es de reminiscencias y algunos de duelos y pérdidas interminables que de ellas forman parte. Una de las entregas de esta historia yo la dediqué, el 18 de octubre de 2020 y está presente ahora, la fecha y el dolor, a mi hermano, que yacía sedado en una cama del hospital, en el que finalmente moriría 10 días después, entre las 11 y 12 del mediodía, según el reporte que le dieron a su viuda y después de 6 días de constante mejoramiento que nos hizo esperar otro desenlace.

Y miren, yo le dediqué la entrega de ese viernes y él nunca lo supo. Así como no ha sabido ni lo sabrá jamás, del llanto, sufrimiento y tristeza interminables por su pérdida; las varias Cuerdas Ígneas que he dedicado a su memoria -¿qué otra cosa puedo hacer sino escribir con este luto?- y de las cartas que hasta ahorita le he escrito, aunque ya no pueda leerlas nunca.

De la re-significación que de mi vida fue su muerte.  

Pero aquí estoy, yo que fui su hermana, con la pluma y la hoja en blanco y las lecturas que me esperan todos los días, siempre, desde hace muchos años.

Continúo aquí, de pie, viviendo cada día con el dolor y con la herida de su falta y de la mía; pero así mismo con la alegría, y las ganas de seguir haciendo cosas, y también con su compañía y en su homenaje tejiendo recuerdos contentos, cicatrices y lesiones narcisistas incurables.

Y el Consultorio de psicoanálisis del CUCSH depende ahora también de la rectoría, dirigida por el doctor Juan Manuel Durán. Su secretaria académica es la maestra Ana María de la O. Y los dos han sido un apoyo invaluable, también cercanos a este proyecto desde quien lo propuso y con quien lo inicié en 2013, mi querida amiga Lilia Oliver.

Nuestra jefa inmediata es la maestra Josefina Cortés, coordinadora de Servicios Académicos de la Rectoría y también un gran apoyo.

Javi, tú no lo ves; pero no me he rendido. Soy la Coordinadora general de este espacio y sigo haciendo clínica psicoanalítica en mi consultorio privado y en el nivel institucional impartiendo hasta la fecha el Seminario de Filosofía francesa contemporánea, del que obtuve mi primer salario después de aquel exilio voluntario en el entonces Distrito Federal.

Y si miro hacia atrás, desde aquel viernes a las 16 horas, que abrí la puerta del recinto donde había trabajado el médico, convertido en un lugar para la talking cure, como bautizó a nuestra práctica Ana O, la primera paciente de Freud , han pasado ya 9 años. Casi una década.

Comienza un nuevo año y contando…

Eunice Michel

Guadalajara, Jalisco, Colonia Morelos, a 7 de enero de 2022.

Referencia:

Freud, Sigmund: Estudios sobre la histeria, en: Obras Completas. Amorrortu editores. Buenos Aires, 1980. Vol. 2. 24 Vols.

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